Algo me dio la bruja a tomar, que aparecí en un bosque interminable, lleno de robles gigantes de mirada maldita. Algo me dio, que estoy enfermo desde aquel día, envuelto en terribles pesadillas. Sueño con ver a aquella dama de pelo rojizo, volver al lago, y sueño con sus trenzas rozando mi cara. La chica mas bonita de la Galia, la princesa, mi amor de una tarde en los acantilados. ¿Fue un sueño?, o era real su clara tez, su bello cuerpo desnudo. Ahora busco la salida de este laberinto de enmarañadas ideas, busco el sol claro de la mañana, que despeje mis dudas, busco sus caricias. J.V 15/12/03

Siempre tan misteriosa y vigilante, siempre envuelta en un halo de magia. Tocaba sus botas altas, de tacón, en la cafetería, rozando su cara con su mano, tan guapa, tan sugerente, tan elegante. Siempre vestida de lujo, como una diosa, en medio de un sórdido barrio lleno de macarras y casas grises. Era una sorpresa tropezármela en el quiosco, ojeando la prensa, en la frutería; pidiendo 1 de manzanas. Soñaba con oler su perfume, disfrutar de la visión prodigiosa de sus piernas perfectas. Como una caja de bombones decorada y envuelta con elegancia, así era ella. Una aproximación al encanto del pequeño barrio. J.V/4/11/2003

Cien mil olas me trajeron tu recuerdo de la isla perdida, pero sólo un mensaje en la botella. Sólo un mensaje recibí por la mañana. Y busqué en la gruta, busqué en las calas sin poder hallarte. Pregunté a la caracola. ¿Dónde estás? Y su respuesta siempre la misma; la mar. Mi barca se adentra en la mar dibujando siluetas de una mujer. ¿Sólo existió en mis sueños? o Me espera allá en el fondo, cerca del nácar de las ostras, junto a Neptuno, nada entre sus sombras, la mujer pez; la reina de las olas. Javier Vivas.

 

 Fui al bosque para buscar mi refugio. Con el agua de los arroyos, me lavé, y de frutas del bosque llené mi estomago. Al espíritu de la noche pedí respuesta, no me oyó. Me senté bajo el árbol sagrado, pero la respuesta no llegó a mis oídos. Viento del norte, susúrrame  ahora lo que necesito oír. No me dejes con la duda. Quiero tener en mis manos el destino, quiero saber  por qué. Que el hada me lleve hasta el lugar señalado. La noche es oscura, hay niebla, una niebla densa, casi no veo el sendero que me guía. El búho me mira y gira la cabeza. ¿Dónde estoy? Preguntas y preguntas en mi cabeza. La Luna miente, no hay más noche hasta mañana, y no hay respuesta. Vete a la playa, allí cerca de la espuma te espero, ¿Quién habla? Sol cegador, tu verdad es casi inmóvil, pero no es la mía. Baila, baila, baila... pero la respuesta no está en mi cabeza.  10/06/2003

 

Textos originales de : Javier Vivas

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